miércoles, 8 de septiembre de 2010

Lo siento

Y el niño le dijo - Deja ahí mis piezas del rompecabezas -
Al ver que su intento por prestar ayuda ( queria jugar luego de un agotador día de trabajo) fallaba, se retiro sin escandalo.
Al llegar a su habitación se percato que el cerezo de la puerta de su casa otra vez lo había dejado lleno de petalos, eso le produjo nostalgia. Penso en las veces que no era un tipo con petalos, si no una pareja de que usaba los petalos de cerezo para demostrar amor.
Miro a su hijo, quien seguia errando en la unión del juego, y vio en su rostro la sonrisa en los ojos que tanto extrañaba: la sonrisa de aquella que fue su amiga, esposa y vital aliento.
Y aunque llevaba meses conociendo gente nueva, "superando" la situación, ya nada le devolveria el corazón.
Es que sin darse cuenta Ella se lo llevo en su maleta, y aún no se lo devuelve. Y aunque el no la pudo encontrar flagrante, siente que es así, y la ve haciendolo todo los días: Abriendo sigilosamente la cajita donde guardaban sus corazones para que permanecieran unidos, confirmandolo, y llevandosela con muchas carcajadas.

Quiza la siguiente acción no la hara con intención, pero la hara.
Tomando el mejor filo que pudo encontrar  en su cocina ( las cosas se hacen con gracia), sabiendo que seria la peor decisión de su irracional vida se dispuso a hacerlo:
- ¡Hijo!, juguemos un juego -
Animado el niño corre hacia su padre  y le pregunta - ¿ Un juego nuevo papá? -
Una lagrima recorre su mejilla : - Es un juego donde solo debes cerrar los ojos ... -


Suena el telefono, y aunque en el caleidoscopico color rojo que adopto su antiguo hogar nadie puede levantarse a contestar , Ella se apresura a dejar un mensaje :
 - Lo siento, se que lo quieres de vuelta : Yo tenía tu corazón   

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