“Mi más profundo deseo”
Respirar, y enterarme de mi extenso nombre, eso que algunos llaman “tradición italiana”, motivó en mí la singularidad.
Y, aunque claro esta que la singularidad no es más que un falso intento en la niñez demostrado por los revoltosos pibes, crecí adquiriendo esta cualidad que hoy me hace presentarme ante ustedes. Primero en los constantes cambios territoriales, culturales y otros que ya son tantos. Luego en las pertinentes manifestaciones de mi opinión en contra de la opresión al pensamiento y al sentimiento.
Así podría hablarles de mi rivalidad a la pólvora, de mi bien anunciado autoexilio, las proezas del mundo incontable…
Podría hablarles de tantas cosas, pero ninguna tan fundamental para la vida, ¡Para mi vida!, como el amor.
Es el inicio de la salvación, el motivo del coraje, el creador de guerras y de las profundas esperas.
Y para mí, la fuente de la inspiración y el incentivo del pensar como pienso, escribir como escribo y describir así lo que vivo:
Hoy soy lo que quiero ser mañana por que tú me marcaste. Y aunque la muerte un día se lleve todo aquello, me quedare con el corazón fuerte, obstinado y ligero que hace algún tiempo me obsequiaste.
Gracias te doy por esto, AMOR.
Solo tú has manchado el irregular camino que en la vida yo he elegido, para alejarme de la soledad y aniquilar el lamento.
Son tus manos, ¡Benditas flores!, las que han acariciado esto que intento llamar destino.
Y en esta condición les advierto: no se salven de esto… no vivan con calma en la orilla del camino, secándose los labios con el tiempo, durmiendo sin sueño…
No, no lo hagan, y si lo hacen no se queden conmigo, si no con sus juicios y sus miedos, con sus vacíos y el descontento: la soledad…
soliloquio mario benedetti
soliloquio mario benedetti
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