Te vi sonreír desnuda tras unos vasos vacíos.
Nuestra complicidad siniestra limitaba con la locura e imitaba un poco lo anormal de los eroticos pasajes a los cuales nos habíamos acostumbrado frecuentar.
La mente es un mundo distinto al nuestro, y esa una pena no poder ser libres en elegirla del todo.
Así que bienvenido los normalizadores, los insumos místicos y clínicos sobre los cuales basar nuestra armonía.
Nos veremos pronto tras otros vasos vacíos, mientras los vicios nos alimentan y la tristeza limita cualquier otra posibilidad que no sea vernos a través de los moldeados vidrios.
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