miércoles, 8 de junio de 2022

Atrapado

Otra vez sentimientos irreales,
el cotidiano escape a LA necesidad.
Joaquín escucha la depresiva musica
de siempre,
y yo lo escucho lejos
mientras tecleo el impavido sin fin de letras que expresan lo necesario como para ser calificado de alguien util en todo este cuento llamado universidad. 
El vino se entibia. 
Se hace tarde, 
el metro cierra dejando como unica salida el taxi: uno de esos que no existen. 
Escapo por Bilbao y llego caminando hasta Vicuña. Está oscuro y no veo bien de noche, por lo que hago parar las primeras luces que veo. El auto se detiene, pero no es un taxi. 
Baja la ventanilla y me advierte: Una carrera? yo hago uber igual, pero no están pasando. 
Entusiasta abordo el auto con la unica excusa de no mantener más mis pies contra el suelo.
Vamos  Bach con Lira- replico, y me quedo en silencio. 
Acaso todo esto que cuento no pasó, y no me acosté tarde y me dormí en segundos, y no me levanté hoy para mirar lo que estaba pasando, a mirar lo que escribí y darle un final acorde ? 
Na, obvio que me quede en la casa. Pero es bonito inventar relatos curiosos cada tanto, 
imaginando otra vez que salí desde tu casa tarde, por que aquello que nos atrapa no me permitió dejarte antes.

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